—... y confiamos en que este nuevo modelo de butaca servirá para disminuir la violencia en los estadios deportivos.
—En esta obra enmarqué un billete común y corriente para denunciar la pérdida de los valores éticos, estéticos y espirituales del arte, reemplazados por un mero precio monetario.
—¡Qué profundo! Ofrezco quince mil dólares.
—La puja empieza en veinte mil.
—¡Todo el santo día con esa computadora! ¿Por qué no leés un libro, como tu hermano?
—Aquí estoy. Soy el emperador Calígula. Y el tío de Marco Polo. Y Juana la Loca. Y Steven Segal. Estaba grabando un comercial. ¿Para qué me llaman?
—¡Lo que me temía! ¡El espiritismo y la reencarnación son verdad los dos!
—No sé cuánto tiempo vas a estar acá adentro. Está claro que cruzaste la frontera de forma irregular, pero no saben si acusarte de inmigración ilegal o de contrabando de ganado.
—¿El tipo es de Esparta? ¡Esta película está copiando a 300!
—Ay, Dios, qué bestia.
»¿Cómo hacés para ser tan ignorante? ¡Decime! ¿Cómo?
»¡Fue 300 la que copió al juego original de God of War!
—¡Aah!
—¡Aleluya, amigos! ¡El Señor me ha elegido para engendrar al nuevo mesías!
—¿Sí? ¿Cómo es eso?
—Mi novia está embarazada a pesar de que soy virgen. ¡Es un milagro!
—Sí, todo lo que quieras. Pero yo sigo sin creer en el asunto.
—¿Y qué pasa con los que sí creen, y hasta pasaron por eso? ¿Están todos locos?
—No. Solamente se engañan a sí mismos.
—Decís eso porque vos no lo viviste. No sabés de qué se trata.
—¿Discutiendo de religión? ¿De cosas sobrenaturales?
—De matrimonio.
—La gente viene haciéndolo desde hace milenios. Debe ser por algo, ¿no?