
—¿Podés creer qué mal educado es ese ateo? Comparó a mi señor Jesucristo con las paparruchadas de la New Age.
—¡Sí! Cuando habló conmigo comparó mi adoración de la naturaleza con el culto patriarcal y opresivo que es el cristianismo.
—Es un irrespetuoso.
—Y un intolerante.








