viernes, 30 de septiembre de 2011

Aprendiz

Aprendiz

¡Feliz Día de la Blasfemia para todos!

—¡Hoc est enim corpus meum!

—Éste es uno de nuestros seminaristas. Está practicando la consagración de los dones.

—¿Qué tal le sale?

—Más o menos. Logra transformar el pan en la carne de Cristo, pero no que la carne tenga los atributos del pan.

—Ya veo.

martes, 27 de septiembre de 2011

Aviso

Debido a circunstancias imprevistas, hoy no habrá viñeta. Las actualizaciones regulares continuarán tan pronto como sea posible. Muchas gracias por su comprensión.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La fuerza de la fe

La fuerza de la fe

—Tener fe ayuda a superar con entereza las pruebas más duras que te pone la vida. Yo, por ejemplo, si no tuviera una fe inquebrantable, ahora me sentiría muy mal por encerrar a mi mujer y mi hijo en una mazmorra como manda mi religión.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Dieta

Dieta

Desayunar como un rey.

Cenar como un príncipe.

Cenar como un...

—¿Qué? ¿Sabés cuánto ganan los mendigos estando todo el día sentados sin hacer nada? ¡Y encima el estado les da dinero que le saca a la gente trabajadora como yo!

martes, 13 de septiembre de 2011

Demarcación

Demarcación

—Sí, estamos de acuerdo en que es un objeto. Pero yo no veo que esté volando. Y, además, está perfectamente identificado. Te agradecería que no me hicieras perder más el tiempo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Desnivel



—¿Ves lo que hacés? Te la pasás hablando de igualdad y de justicia, ¡y ahora querés una escalera más alta que la mía! ¡HIPÓCRITA VENTAJERO!

martes, 6 de septiembre de 2011

El cuento de los camellos

El cuento de los camellos

—Había una vez un jeque que tenía un rebaño de diecisiete camellos. En su lecho de muerte, mandó que sus tres hijos se los repartieran de esta manera: la mitad le correspondía al mayor, un tercio al del medio y un noveno al menor.

»Los príncipes se pasaron varios días discutiendo, muy confundidos porque no encontraban el modo de dividir la herencia como su padre había ordenado. Pero entonces llegó un anciano muy sabio montado en un camello y dijo:

»—Todo este asunto de príncipes y primogenitura es reflejo de una sociedad arcaica e injusta. ¡Pero se acabó!

»Acto seguido, encarceló a los hermanos por ser oligarcas contrarrevolucionarios y confiscó los camellos para que fueran de utilidad al pueblo.

—Me gusta más cómo lo cuenta mi otro abuelo.

—¡Bah! Ese pequeño burgués.